A raíz de Monte Patria

De uno y otro valle llegaron al encuentro con el alcalde electo para ejercer labores en la Municipalidad que señalan gobierna estas tierras. Inquietudes iban y venían en los relatos antes enmudecidos de los valles interiores como en las voces desplazadas que hacen frente a la urbanización en la cabecera comunal.

Sin dudas, hoy somos una comuna bajo amenazas tan diversas como reales y palpables ya hace tiempo, que además han sido tema de infinitas mesas de diálogo y cuentas públicas de toda clase de autoridades democráticas

Plaguicidas y su impacto en la salud humana, extinción de los ríos, quebradas, riveras y valles verdes, que antaño cobijaron a pueblos completos con bebida, comida y abrigo. Se escuchó la sed como se viene escuchando desde hace décadas de venir vistiendo de desiertos las laderas, de estrechar los ríos ilusioria e ingenuamente para acaparar propiedad sobre las venas mismas de nuestra tierra y se escuchó también cómo se ven amenazados los hilos de la historia y culturas que han brotado en estos parajes ofreciendo diversas formas de relación con el entorno de los asentamientos humanos.

Sin dudas, hoy somos una comuna bajo amenazas tan diversas como reales y palpables ya hace tiempo, que además han sido tema de infinitas mesas de diálogo y cuentas públicas de toda clase de autoridades democráticas. Millones de palabras puestas en el viento mientras cada gota de saliva gastada en ellas se convierte en una gota menos de agua para los pueblos. El panorama es grave y aún no se deja ver del todo la real magnitud de los impactos asociados tanto al cambio climático, como a la inacción de las instituciones, que hoy moribundas, tratan de aplacar a las gentes ofreciendo limitadas soluciones tipo parche curita a problemas que requieren de soluciones estructurales y de fondo.

Hoy somos una comuna de valles generosos, pero que según sea nuestra voluntad como habitantes, mañana podremos ser otra comuna más inserta en el desierto más árido del mundo.

Por otra parte, alcalde y concejal electos ofrecen su escucha previo a asumir sus cargos, símbolo de un cambio importante en la forma de relacionarse con la comunidad y los problemas del territorio a diferencia (notable) de administraciones anteriores. Quedan las declaraciones de hacer nuevas reuniones, de levantar comités ambientales en cada valle para abordar y solucionar localmente los conflictos y necesidades. Se siembra una esperanza, la de poder hacer uso de la Ilustre institución del municipio para gestionar nuestra tierra, cercenada por los intereses privados por sobre el bienestar comunitario.

Que en fraterno respeto y sana convivencia, hagamos de la comuna un pueblo de paz y abundancia, asentados en ríos y valles verdes, del verde nativo y agroecológico, eligiendo en cada acción aquello que nos de vida y no lo que nos ofrece la muerte de los valles, sierras y montañas.

Con estas esperanzas, surgen las ideas de acompañamiento efectivo del municipio a los proyectos agroecológicos en la comuna, así como también la actualización del Plano Regulador Comunal a fin de proteger oficialmente ecosistemas en peligro de extinción frente a la expansión de intereses extractivos. La instalación de una Política Comunal de Gestión del Riesgo, que realmente considere la realidad geológica y ambiental del territorio, para así evitar desastres mayores en los años venideros y una Dirección de Medio Ambiente municipal que tenga una oficina de adaptación al cambio climático y funde centros de investigación científica en torno al tema, así como al estudio del agua, su uso y abuso, así como estudiar científicamente la biodiversidad y economía local, con el claro ímpetu de hacerlas más robustas frente a los vaivenes del cambio climático y la macroeconomía antihumana.

Pero ¿de dónde sacaremos ese ímpetu de hacer y mantener sanos los ecosistemas que nos permiten habitar estas tierras sino de nuestras raíces más profundas? ¿Cómo movilizar a la acción a cada hombre, mujer y niños de Monte Patria a hacerse cargo de su propio hogar ambiental? Para ello no hay una sola respuesta, pero si un tremendo acervo de sabiduría en nuestros ancianos, en el legado de los “Diaguitas”, en el sutil rugir de los ríos hoy apocados por excavadoras y pozos. En las asambleas locales, en el comité ambiental de cada valle y en efectiva colaboración entre municipio y organizaciones están las respuestas y las mejores defensas ante las amenazas que acechan al hombre y la mujer de estas tierras.

Que en fraterno respeto y sana convivencia, hagamos de la comuna un pueblo de paz y abundancia, asentados en ríos y valles verdes, del verde nativo y agroecológico, eligiendo en cada acción aquello que nos de vida y no lo que nos ofrece la muerte de los valles, sierras y montañas.

Aníbal Carmona, presidente Comité Ambiental Comunal Monte Patria.

También te podría gustar...

¿Quieres opinar? Deja un comentario!

A %d blogueros les gusta esto: